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Insatisfacción neocolonial

14 de enero de 2019

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Nadie lo esperaba, aunque algunas encuestas lo daban como favorito. Y así, la inesperada victoria del opositor Félix Tshisekedi en las demoradas elecciones presidenciales de la República Democrática del Congo provocó escozor en Francia y Bélgica, cuyas cancillerías declararon casi al unísono que el triunfo “no era consistente” y su principal rival, el también opositor, Martín Fayulu, empresario formado en universidades francesas y norteamericanas, “parecía haber ganado”.

El actual presidente, Joseph Kabila, lleva 17 años en el poder, luego de relevar a su padre Laurent, y su decisión de no aspirar a otro mandato provoco alivio a muchos de sus detractores, de diferentes matices.

El candidato oficialista escogido fue Emmanuel Ramazani Shadary, tercero y último en la votación.

De todas maneras, la presidencia será un clavo ardiente para una figura que se dice bien intencionada como Tshisekedi, quien tiene un vasto programa para luchar contra la corrupción y dar empleo a los jóvenes, por lo cual deberá enfrentarse a fuertes intereses foráneos que explotan las variadas y enormes riquezas minerales de un país cuya mayoritaria población vive en la pobreza.

 

Semblanza

Si todo trascurre por vías normales, Tshisekedi asumirá la presidencia luego de unos comicios que, antes de realizarse, los consideró que tenían lugar en un contexto inestable y peligroso, pero, al mismo tiempo, existía un fuerte deseo de la población de tener elecciones, porque la gente estaba cansada de un régimen que ha estado marcado por una gran violencia.

Según él, su programa puede extenderse en dos períodos presidenciales, es decir 10 años, que generaría un costo aproximado de unos 86 000 millones de dólares.

Los Tshisekedi han tenido una vida difícil y, por lo tanto, para Félix estas elecciones eran una especie de venganza para todo aquél que hizo sufrir a su familia. Al presentar su programa en una conferencia de prensa, el candidato fue criticado por su falta de experiencia.

En los últimos meses, los partidos de la oposición en la República Democrática del Congo, incluido el hoy ganador, decidieron elegir a un candidato común para la elección para aumentar sus posibilidades de derrotar al partido gobernante.

Después de que los partidos de la oposición tomaron la decisión de elegir a Martin Fayulu como candidato para la unidad, Tshisekedi se retiró y decidió postularse con el apoyo del presidente de la Unión para la Nación Congoleña, Vital Kamerhe. Aunque Tshisekedi argumentó que simplemente estaba siguiendo los deseos de la base del partido, muchas personas en el país criticaron su decisión de no apoyar a Fayulu, el favorito de Occidente.

El electo mandatario ha afirmado que para nada lo mueve la venganza, y en sus primeras palabras agradeció la actitud positiva del presidente saliente, Joseph Kabila, a quien consideró un congolés que podía colaborar para la solución de los problemas de un país cuyas riquezas podrían ser aprovechadas no para el usufructo de unos pocos, y sí para el disfrute de la gran mayoría del pueblo.

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