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¿Esfuerzos vanos?

4 de febrero de 2019

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La derecha volverá a asumir la presidencia de El Salvador, esta vez matizada con pespuntes de centro, tras la aplastante victoria en primera vuelta de Nayib Bukele, un expulsado del izquierdista y gobernante Frente Farabundo Martí  para la Liberación Nacional (FMLN), quien para ello arrimó a su partido de reciente creación Nueva Idea con la derechista GANA, creada en el 2009 y desde entonces enemiga de la Venezuela chavista y proclive a Estados Unidos.

Detrás de Bukele quedó Carlos Callejas, de la reaccionaria Alianza de Renovación Nacional (ARENA) y Hugo Martínez, del FMLN,  así como  Julio Alvarado, un empresario llegado hace poco a suelo salvadoreño, quien obtuvo menos del uno por ciento de los votos.

La abstención fue alta, casi del 60% de los más de cinco millones convocados a sufragar.

Es la primera vez que una agrupación no tradicional gana los comicios presidenciales, basándose en el apoyo informativo de los medios sociales, las divergencias internas de los dos partidos mayoritarios y la desaparecida memoria histórica de muchos jóvenes votantes, quienes simpatizaron desde un principio con Bukele.

En cuanto al FMLN, admitió la derrota, que se une a la sufrida recientemente en las elecciones legislativas y municipales, aunque subrayó que no abandonará su plataforma de justicia social, que hizo descender la pobreza y llevó ropas y alimentos a centenares de miles de salvadoreños.

Empero, criterios opuestos entre el liderazgo y las bases, además de la crisis económica internacional y, sobretodo, la inseguridad hicieron disminuir sus simpatías por  quienes lucharon valientemente contra anteriores dictaduras y la ultrarreaccionario ARENA.

Realmente, hubo fracaso en el problema de la seguridad, aprovechado por Bukele, quien afirmó que no establecería un diálogo con los maras u otros grupos de delincuentes.

El presidente Salvador Sánchez Cerén ideó un audaz programa de inserción social, pero la entrada de nuevas armas en forma clandestina al país hizo fortalecer la delincuencia, que chocó con una policía muy bien armada.

El plan del mandatario contenía 124 acciones y contemplaba una inversión de 2 000 millones de dólares en cinco años. Cada una de esas acciones contenía una descripción de sus costos, metas y objetivos.

Para la prevención de la violencia, tenía el objetivo de crear 250 000 empleos para jóvenes, con una inversión de 500 millones de dólares.

Pero todo fue un fiasco, el gobierno se vio solo en el empeño y los enfrentamientos armados fueron más frecuentes y violentos, al utilizar los mareros armas pesadas, atacar a las comisarías policiales y tratar de liberar a los principales cabecillas encarcelados.

Asimismo, el gobierno de Donald Trump comenzó a expulsar a emigrados salvadoreños que ayudaban con las remesas a sus familiares, y se prepara para hacer lo mismo con unos  200 000, que quizás ahora suspenda, gracias a la derrota del FMLN.

Trascendió que ARENA  apoyará a GANA en el legislativo en varios planes privatizadores, que incluye el agua, algo a lo que se ha opuesto siempre Sánchez Cerén.

O sea, el ambiente neoliberal ya tiene el camino expedito en El Salvador, que, supongo, tendrá la complacencia de las autoridades norteamericanas, principalmente de su presidente y gabinete de halcones.

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