El mismo cuento
22 de enero de 2018
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Tal como ha pasado en anteriores elecciones presidenciales mexicanas, para las de julio venidero se vuelve a anunciar el favoritismo de la izquierda, específicamente la que encabeza Andrés Manuel López Obrador, quien perdió por solo un punto conceptual en el 2006 y la pérdida de actas en las que podía haberse establecido como ganador en el 2012, favorables al actual mandatario, Enrique Peña Nieto.
Este ya decidió quien deberá ser su sucesor, un neoliberal más convencido que él, José Antonio Meade, quien deberá ser ratificado en el congreso del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), lastrado por escándalos de corrupción y el aumento aún más de la inseguridad.
López Obrador, líder del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) tendrá varias ventajas en su campaña para el 2018, porque tiene un programa anticorrupción y se propone cambiar las políticas neoliberales que entregan las riquezas nacionales a la oligarquía local y a las transnacionales del Imperio. Todo esto beneficia a los ricos y es causa del mediocre crecimiento económico y el aumento de la pobreza.
Por lo pronto, la campaña parta la presidencia se desarrolla en medio de la guerra y la violencia, la aprobación de la Ley de Seguridad que santifica la represión, y la influencia del ejército en las decisiones.
Asimismo, se espera por las trampas que le puedan tender a López Obrador, con un presidente que ha declarado que nadie podrá cambiar el actual estatus económico de la nación, una izquierda como el Partido Revolucionario Democrático (PRD) que se ha situado al lado del derechista del Partido Acción Nacional (PAN), y una candidata indígena, Marichuy, quen repite constantemente que la izquierda está liquidada en México, y lastra votos a MORENA.
Y cuando titulamos El mismo cuento pensamos en el fraude constante entre estos políticos de derecha, pero principalmente para evitar el posible triunfo de la izquierda, tal como ya ha sucedido.
Muchos votantes de MORENA están de acuerdo en que su partido tendrá la mayoría de los votos, pero están conscientes de que será difícil que se respete y que proceda alguna manifestación que reclame el verdadero conteo de los votos.
Por ello se hace indispensable que, además de establecer la estructura y decidir candidaturas del movimiento con vista a los comicios, MORENA debe llamar a una reunión con todos los factores nacionales para que prevalezca la transparencia en las elecciones, y estar preparada para encabezar un movimiento popular de envergadura, si ello no resulta.
El tema central de debate político debería ser cómo derrotar al fraude, antes de que éste se realice y se materialice en las elecciones presidenciales, como se estipula en el colega Cubasí y, subrayo, construir un movimiento popular lo suficientemente poderoso para lograr imponer el respeto al voto de la ciudadanía.
Sería un error gravísimo seguir caminando hacia las elecciones como si nada pasara, participar en los comicios y una vez consumado el fraude, dolernos del mismo. Si se participa bajo las reglas de quienes imponen el neoliberalismo, poco se podría hacer una vez que el resultado oficial fraudulento se dé a conocer.
No es una cuestión de plantear el retiro del proceso electoral, sino por el contrato, prepararse para la crucial batalla electoral de julio venidero, y enfrentarse antes a la decisión del establishment gobernante de desconocer el voto ciudadano, y con ello desalentar la participación popular.
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