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Corrupción en demasía

4 de julio de 2018

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No hay que ser pitoniso para pronosticar que el presidente de Brasil, Michel Temer, será presentado por tercera vez ante la Cámara de Diputados para que éste decida si será o no separado del cargo por las pruebas penales en su contra, siempre por el comprobado delito de corrupción.
Si en el norteño México se tuvo que reconocer -a pesar de fraudes y “pucherazos”- la abrumadora victoria de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales, luego de serle birlada en las dos ocasiones anteriores, no creo que el cuerpo legislativo apruebe que se haga justicia con Temer.
Esta vez el espurio mandatario, fruto de la conspiración contra Dilma Rousseff, es acusado por la Policía Federal, que dijo tener pruebas de que empresarios brasileños montaron una estructura para complacer las exigencias “públicas y privadas” de Temer.
La investigación reveló que Temer recibía sobornos a cambio de haber emitido un decreto personal para beneficiar a empresas que operaban en el puerto de Santos.|
El mandatario había sido denunciado dos veces el año pasado por la Procuraduría General de la República por crímenes de corrupción pasiva, lavado de dinero y ser miembro de una organización criminal.
En ambas ocasiones el gobierno consiguió movilizar a sus aliados en la Cámara de Diputados, que decidiódesestimar las pruebas e impedir que fuese depuesto del cargo para ser investigado.
Recuerdo que en el más reciente entuerto Temer necesitaba que al menos 172 diputados lo respaldaran o se abstuvieran de votar para evitar un enjuiciamiento, y alcanzó ese umbral –al final, 263 lo respaldaron y 227 votaron en su contra–, durante una maratónica sesión del Congreso, que volvió a resaltar la profunda polarización política en Brasil.
Varios legisladores que lo apoyaron no dijeron nada sobre las acusaciones, justificando sus votos, diciendo que Brasil no podía permitirse más crisis políticas. Pero los opositores dijeron que permitir que el presidente permanezca en el cargo es como un respaldo a la cultura de la impunidad.
Los enfrentamientos en la Cámara Baja del congreso empezaron horas antes de la votación. Los legisladores críticos al presidente lanzaron billetes falsos al aire para denunciar lo que califican como la descarada corrupción de la política brasileña.
Con todo, Temer perderá su fuero privilegiado a partir de enero del 2019, cuando las denuncias ya presentadas deberán volverse a tramitar.
Lo cierto es que esos legisladores mantienen en el poder a un individuo cada vez más impopular, mientras son cómplices de quienes hicieron posible la ilegal prisión del líder progresista Luiz Inácio Lula da Silva, con el fin de evitar que este vuelva a ser por tercera vez el Presidente de la República en los comicios de noviembre venidero.

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