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Castigando al PP

18 de junio de 2015

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Algunos sonrieron escépticos cuando oyeron decir a Mariano Rajoy que su política de austeridad había triunfado y hecho crecer 1,4% en el último año a España.
Pero lo que trata de eludir el Presidente español, del derechista Partido Popular (PP), es que tal política ha causado un caos de tal magnitud que el desempleo se disparó a límites históricos, los salarios disminuyeron para quienes pudieron seguir trabajando y los recortes del gasto público causaron estragos en la salud y hecho perder sus hogares a miles de españoles.
Lo real es que tal austeridad ha sido el eje central del estancamiento del crecimiento económico en España.
Lejos de ser eficaces, las medidas de Rajoy han causado un daño enorme, no solo en sufrimiento humano, sino también en términos económicos.
En el caso específico de España, ha habido un enorme retraso en la recuperación económica, y se predice que hasta dentro de diez o quizás quince años no se recuperarán los indicativos previos a la crisis.
A pesar de los grandes recortes del gasto público, incluyendo el social, la deuda se ha disparado en España, llegando a ser casi el 100% del producto Interno Bruto.
Según el especialista Vicenc Navarro, definir esta situación como exitosa es abusar de la flexibilidad del lenguaje, reflejando una capacidad de manipulación que debería denunciarse.
Por eso el gobierno de Syriza se resiste a continuar aplicando las políticas de austeridad que el establishment neoliberal europeo y el Fondo Monetario Internacional continúan insistiendo en que se lleven a cabo en Grecia.
En España, esta situación ha creado, reitero, todo un desastre, ya que no tiene su propia moneda y un banco central que aminoren el problema.
Y en medio de toda esta parafernalia, Mariano Rajoy insiste en hacer creer que España ya se está recuperando.
Pero como la inmensa mayoría no le cree, él y su Partido Popular acaban de ser castigados en las más recientes elecciones locales.
Aunque sigue siendo la organización política más votada, el PP sufrió una fuerte golpiza, cuando solo pudo controlar dos de las 12 ciudades mayores de España.
Incluso en cuatro de las cinco principales, incluidas Madrid y Barcelona, coaliciones de izquierda asumieron formalmente el poder el pasado día 13, un mes después que los votantes expresaron en las urnas su enojo por las medidas de austeridad y prácticas corruptas del PP.
Por lo pronto, la flamante alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, de 71 años, quien fue militante comunista en su juventud, comenzó a poner en práctica sus primeras medidas, dirigidas a los niños pobres -a quienes quiere garantizar dos comidas diarias-, y a las personas en riesgo de ser desahuciadas.

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