La Habana. Imagen de una ciudad colonial: una joya bibliográfica
18 de febrero de 2014
|Por Marjorie Peregrín
Como un hito importante en la vida de la cultura cubana y un texto imprescindible para comprender mejor La Habana, consideró la Dra. Alicia García Santana el libro La Habana. Imagen de una ciudad, de Zoila Lapique y Julio Larramendi, presentado por Ediciones Polymita y Boloña, este sábado en la calle de Madera.
“Zoila ya nos tiene acostumbrados a trabajos de una excelencia tremenda en temas que configuraron la cultura cubana en la etapa colonial”, refirió la investigadora, al reconocer el valor de todo lo que va publicando, quien fuera merecedora del Premio Nacional de Ciencias Sociales en 2002, y cuya obra es fruto de la investigación directa en fuentes documentales y bibliográficas.
“El libro es una obra de arte, esa es la primera impresión que se tiene”, expresó Alicia en la presentación, que contó con la asistencia de destacadas personalidades académicas y de la cultura de la nación, y en la cual elogió el diseño realizado por Pepe Nieto y la impecable edición de Silvana Garriga.
Entre los valores ineludibles del libro está el compendio de grabados desde el siglo XVI hasta el XIX, existentes en la colección de libros raros y valiosos, de muy escaso acceso para los investigadores, que en La Habana. Imagen de una ciudad aparecen debidamente documentados. En ese sentido, destacó la inclusión de Caspar Plautius, autor que escribe y publica esos grabados a principios del siglo XVII, y que muestran la llegada de los primeros franciscanos que vinieron a América, “son interesantísimos, se ve a esos sacerdotes plantando la cruz, oficiando la primera misa, construyendo la iglesia, bautizando a los indios, peleando, es decir todas las escenas del proceso creador de las ciudades en el nuevo mundo”.
El libro sigue en orden secuencial y nos muestra La Habana recreada desde Europa, los grabados realizados por artistas holandeses, alemanes, “la visión que se tiene desde el nuevo mundo que comenzaba a penetrar en la conciencia europea como un hecho trascendental de la historia contemporánea del momento”.
A lo largo de su intervención Alicia García Santana ponderó el valor de estas reproducciones para el estudio de la capital cubana, su arquitectura y urbanismo y llamó la atención sobre un capítulo que Zoila nombra “La hora de los mameyes”, referido a la invasión de los ingleses, época en que “comienzan las primeras versiones reales de nuestra historia”, y aquí se refirió a los grabados de Serres y Elias Durnford.
Entre la producción gráfica del siglo XIX, la Dra. Alicia, de quien el libro incluye un texto introductorio acerca de la iconografía habanera, destacó los realizados por Mialhe, “artista del que Zoila es una experta”, “que nos dejó una obra tanto de testimonio físico, como de testimonio costumbrista”. Valoró, del mismo modo, la reproducción de grabados panorámicos de la ciudad, los cuales ofrecen el crecimiento de La Habana más allá de las murallas, “hay una representación realista, por sí mismos tienen un valor enorme para la investigación histórica y la comprensión de la ciudad”.
Tipos y costumbres reproduce en el libro toda la recreación humana vinculada a La Habana, que “Zoila logra trasmitir de una manera secuencial, erudita, magnifica, comprensible, talentosa, generosa, como ella misma”, opinó la prestigiosa investigadora.
Un estudio sobre la fotografía de la segunda mitad del siglo XIX en Cuba, desde su entrada hasta mediados de los años cuarenta, realizado por Julio Larramendi, forma parte del texto que “también es una parte importante, porque el grabado jugó su papel en la representación de la ciudad en un momento dado, pero después la fotografía lo sustituyo”. Son imágenes muchas de ellas inéditas que también dan una Habana más social.
Alicia Santana enalteció la obra propia de Zoila y de Julio, pero también la que ellos han sabido facilitar para la de otros investigadores. “No hay un solo investigador de la cultura cubana vivo en este momento que no tenga que reconocer lo que le debe a Zoila Lapique, desde su gestión en la biblioteca nacional y en su obra de formadora y de trasmisora de importantes conocimientos, que a todos nos ha liberado de numerosas dificultades para comprender mejor nuestra historia y nuestra cultura”, en tanto Julio ha desplegado un esfuerzo editorial encomiable con la publicación de unos cincuenta títulos referidos al patrimonio nacional.
Ediciones Boloña exhibe en su catálogo varios libros de Zoila Lapique entre ellos La memoria en las piedras (2002) y Cuba colonial: Música, compositores e intérpretes, 1570-1902 (2007), y la autora de 84 años de edad muestra una producción intelectual activa, de la cual anunció dos investigaciones inéditas que desea publicar referidas a las marquillas cigarreras y tabacaleras.
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