Oreste Ferrara
20 de septiembre de 2017
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Colonel Orestes Ferrara en la Guerra Cubana por la independencia.
Después de larga espera en Tampa, llegó en el vapor Dauntless, con la expedición del comandante Arteaga, en mayo de 1897, un joven napolitano de 21 años, estudiante de Derecho, nombrado Oreste Ferrara. Con él arribaba otro compatriota y amigo suyo, Guglielmo Petriccione.
Difíciles resultaron las jornadas iniciales en la manigua. La presencia del italiano despertó reservas en algunos miembros del Ejército Libertador quienes, con la mejor voluntad, conjeturaron que podía tratarse de un agente al servicio de España. No obstante, en la primera escaramuza despejó Ferrara las dudas y en adelante las cosas marcharon mejor.
Sirvió a las órdenes de los mayores generales Calixto García, José Miguel Gómez y el Generalísimo Máximo Gómez lo tuvo en tal estima que lo sentó a su mesa más de una vez.
Con la instauración de la república en 1902, el doctor Ferrara devino una de las principales personalidades de la nación. De ingenio vivísimo y cultura universal, polemista irónico en los debates parlamentarios, conocedor de la alta cocina y de la ópera, duelista, político discutido y controversial –admirado por unos y denostado por otros– su quehacer fue tema de frecuentes enjuiciamientos públicos, en especial por su apoyo al dictador Machado. En 1940 sobrevivió a un atentado que costó la vida a su chofer.
A través de su prolongada carrera política, abarcadora de varios gobiernos, desempeñó los cargos de representante y presidente de la Cámara de Representantes, secretario de Estado, secretario de Hacienda, delegado ante la Sociedad de las Naciones, embajador en Brasil, Washington y Roma, delegado y representante permanente ante la UNESCO, etcétera.
Catedrático de la Universidad de La Habana, miembro de la Academia de Historia de Cuba y escritor de originales estudios acerca de Maquiavelo, el papa Borgia, Cicerón, Mirabeau y otras figuras de la historia universal, nosotros preferimos evocarlo en su faceta de mambí y autor del libro Mis relaciones con Máximo Gómez, en que con agudeza y respeto revela sus observaciones acerca del carácter y genialidad del Generalísimo de la independencia de Cuba.
La mansión que ordenó construir y habitó el doctor Ferrara, en las calles San Miguel y Ronda, es en la actualidad sede del Museo Napoleónico de La Habana.
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