El gran respeto y el valor que José Martí le atribuyó a las mujeres
8 de marzo de 2022
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A través de su breve pero fecunda existencia José Martí, tanto en acciones cotidianas, como en sus poemas, cartas, trabajos periodísticos y otras obras evidenció el gran respeto y el valor que le concediera a las mujeres.
Precisamente entre los primeros poemas que creó cuando era muy joven se encuentran los que dedicó a su querida madre Doña Leonor y a varias de sus hermanas, así como a la esposa de su profesor Rafael María de Mendive.
En la parte inicial del poema dedicado a su progenitora le aseguró:
Madre del alma, madre querida,
Son tus natales, quiero cantar;
Porque mi alma, de amor henchida
Aunque muy joven, nunca se olvida
De la que vida me hubo de dar
Con el decursar del tiempo en diversas obras poéticas hizo alusión a otras mujeres como a su esposa Carmen Zayas Bazán, acerca de la cual señaló:
Es tan bella mi Carmen, es tan bella,
Que si el cielo la atmósfera vacía
Dejase de su luz, dice una estrella
Que en el alma de Carmen la hallaría.
Incluso igualmente trató con respecto a otras féminas con las que mantuvo una estrecha amistad, como la joven guatemalteca María García Granados, y a algunas a las que admiró por su belleza y expresividad desde el punto de vista artístico como fue el caso de una famosa bailarina española que él pudo apreciar en una de sus actuaciones en Nueva York.
Martí, a manera de dedicatorias o como un saludo fraternal, también creó poemas a otras mujeres e incluso planteó reflexiones sobre cómo debían ser consideradas y tratadas. Por ejemplo en la tercera y última cuarteta del trigésimo octavo Verso Sencillo expresó:
¿De mujer? Pues puede ser
Que mueras de su mordida;
¡Pero no empañes tu vida
Diciendo mal de mujer!
Uno de los Versos Libres de José Martí, a los que calificó como tajos de sus entrañas y como sus guerreros, tiene como título tan solo la palabra Mujeres. Este poema está estructurado en cuatro partes.
Hay una buena cantidad de poemas de Martí que él identificó con el nombre de una mujer en específico.
Así están los titulados “Magdalena”, “Carmen”, “María”, “Rosario”, por tan solo citar estos a manera de ejemplo, y también están los que identificó como “Patria” y “Mujer” y “Mi tojosa adormecida”.
Ese último poema citado está conformado por tres partes. En la inicial detalla:
Mi tojosa adormecida,
Delicada perla enferma,
¿Qué padece mi tojosa?
¿Quién me oscurece mi perla?
-Cada vez que en mis mejillas
La color partida veas,
Es que a teñir ha venido
Acá en mi seno a otra perla.
Cada vez que tu tojosa
Las dormidas alas cierra,
Es que a un niño, acá en mi seno,
Está cubriendo con ellas.
Más allá de sus poemas, Martí además hizo alusión a las mujeres en varias de las obras de teatro que concibió, como por ejemplo el proverbio Amor con amor se paga, o el drama Adúltera, así como en la única novela que escribió, es decir Amistad funesta, que igualmente suele ser conocida como Lucía Jérez, nombre del principal personaje femenino de dicha obra.
En múltiples trabajos periodísticos Martí reflejó temas relacionados con mujeres y de manera esencial expuso consideraciones muy significativas.
Precisamente en un trabajo publicado en el periódico “Patria” el 29 de abril de 1893, titulado Los cubanos de Filadelfia, al resumir la trascendencia que le atribuía a la presencia de la mujer en cualquier obra humana destacó que nada perdura sin la gracia de la mujer, de instinto, divisa la verdad, y la precede.
Otras valoraciones suyas sobre la trascendencia que le concediera a las mujeres también se aprecia en un trabajo titulado “La mujer santa”, publicado en “Patria” en este caso en la edición del cinco de abril de 1894. Martí enfatizó que delicia y manantial de orgullo, es una mujer valiente y abnegada.
Además en una carta que le dirigió a la joven María Mantilla, fechada el 9 de abril de 1895, precisó que cuando la mujer anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa, unge la obra con la piel de su cariño – la obra es invencible.
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