Alusión de animales en los “Versos Sencillos”
15 de junio de 2020
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“Donde el verso es un ciervo herido”, 1996, Adagio Benítez,
Acrílico sobre tela, 118,2 x 79,2 cm
Temas relacionados con la naturaleza están presentes en los Versos Sencillos de José Martí que creó en 1890 cuando se hallaba, precisamente, residiendo reponiéndose de problemas de salud que confrontaba en una zona rural cerca de Nueva York, en los Estados Unidos de América.
Desde la propia introducción él detalla: “Me echó el médico al monte: corrían arroyos, y se cerraban las nubes: escribí versos. A veces ruge el mar, y revienta la ola, en la noche negra, contra las rocas del castillo ensangrentando: a veces susurra la abeja, merodeando entre las flores.”
En varios de los 46 poemas que conforman esta obra de Martí se reflejan además de la abeja otros animales.
Por ejemplo Martí llegó a señalar con respecto a la abeja en el primero de sus Versos Sencillos:
Temblé una vez –en la reja,
A la entrada de la viña,-
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.
Y en otra de las cuartetas del primero de sus Versos Sencillos también hace referencia al águila y a la víbora al expresar:
Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.
Tanto en el segundo como en el tercero de los Versos Sencillos, Martí volverá a evocar a la abeja de una u otra forma al detallar:
Yo sé de las historias viejas
Del hombre y de sus rencillas
Y prefiero las abejas
Volando en las campanillas
Así patentizó en el segundo de los Versos Sencillos, mientras que en el tercero manifestó:
Duerme en mi cama de roca
Mi sueño dulce y profundo
Roza una abeja mi boca
Y crece en mi cuerpo el mundo.
Otros animales igualmente son mencionados por Martí en sus Versos Sencillos, como es el caso de la paloma.
En el tercer poema expresó:
Yo he visto el oro hecho tierra
Barbullendo en la redoma;
Prefiero estar en la sierra
Cuando vuela una paloma.
Y también hace alusión a un ciervo en el quinto de sus Versos Sencillos al detallar:
Mi verso es de un verde claro
Y de un carmín encendido
Mi verso es un ciervo herido
Que busca en el monte amparo.
En el octavo y en el décimo tercero se refiere a un ave, sin especificar qué tipo es, y algo similar hace en el décimo segundo a la mención a un pez muerto.
Vuelve a mencionar a la abeja en el poema número XVII y además a la serpiente acerca de la cual afirma:
La serpiente del jardín
Silba, escupe, y se resbala
Por su agujero: el clarín
Me tiende, trinando, el ala.
Igualmente Martí en esta obra poética resaltó la existencia de un canario de manera específica en la parte inicial del Verso Sencillo XXV conformado por dos cuartetas. Patentizó:
Yo pienso, cuando me alegro
Como un escolar sencillo,
En el canario amarillo,-
¡qué tiene el ojo tan negro!
En los Versos Sencillos hay más ejemplos de alusiones hechas por Martí en esta obra poética en relación con animales.
Por ejemplo en el número 36 cita al alacrán y a la lechuza al exponer:
De carne se hace también
El alacrán; y también
El gusano de la rosa,
Y la lechuza espantosa.
Y en el 44 utiliza al leopardo para exponer una reflexión en torno a la amistad. En la cuarteta inicial de este Verso Sencillo Martí manifiesta:
Tiene el leopardo un abrigo
En su monte seco y pardo;
Yo tengo más que el leopardo,
Porque tengo un buen amigo.
En otros poemas, más allá de sus Versos Sencillos, así como en trabajos, cartas y en las anotaciones que hiciera en su diario Martí también mencionó a otros animales, así como además hizo referencia a aspectos relacionados con la flora y con la naturaleza en sentido general.
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